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Pensar sobre el VIH/Sida (unidad didáctica) Imprimir E-mail

El VIH/sida ha supuesto una nueva oportunidad para la demonización de las prácticas heterodoxas y de quienes las practican. Los sectores sociales más reaccionarios intervinieron rápidamente: unos con silencio, otros con insultos. Paralelamente los medios de comunicación construían un ambiente propicio para esta marginación:  titulares alarmistas, aun sabiendo que eran falsos, rostros de enfermos presentados como maníacos sexuales o imágenes crudas de la degeneración del cuerpo, en el que se pueden ver los símbolos del horror y del mal.

Ante la necesidad de contrarrestar la negativa construcción ideológica de esta enfermedad algunos artistas y sobre todo los gurpos activistas mostraron con sus trabajos y acciones públicas otras visiones y posicionamientos ante esta infección.

Unidad didáctica desarrollada por Pepe Miralles, profesor en la Facultad de Bellas Artes de Valencia y artista visual.

 

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Materiales de uso activo

A)Realizar un pre-test. (>>descárgalo aqui)

Una vez terminado el tiempo para contestarlo se recogen los test y se vuelven a repartir de forma aleatoria, para que cada estudiante tenga un test que no sea el que ha contestado uno mismo. El profesor formula las preguntas en voz alta y pide a alguien de la clase que conteste. El profesor no contesta ni aclara nada en este momento.

 

B)Visionado de la presentación, “La prevención del VIH/Sida en las aulas”.(>>descárgalo aqui)

En la explicación de las diapositivas el profesor pondrá énfasis en aclarar los errores que se han detectado en el pre-test.

 

C)Discusión en grupo.

Discutir en pequeños grupos, formados por cuatro o cinco estudiantes,  las dudas, observaciones, apreciaciones y comentarios que les surjan a partir del visionado del powerpoint. Dedicar quince minutos a esta discusión. Acabado el tiempo un miembro de cada grupo comenta al conjunto de la clase las conclusiones y/o dudas que han surgido.

 

 

Construcción ideológica de la enfermedad

En 1981 se detectan los primeros casos de sida en Nueva York y Los Ángeles, a  partir de un grupo de pacientes que tenían una anomalía, llamada Sarcoma de Kaposi, que afectaba a personas con el sistema inmunitario muy deteriorado. Después de estas primeras evidencias fueron dándose más casos, mostrándose que este tipo de pacientes también coincidían en otras enfermedades. A medida que se iba desarrollando esta sintomatología el Center for Disease Control en Atlanta (USA), empezó a definir la enfermedad y la etiquetó como "Síndrome de Inmunodeficiencia relacionado con la homosexualidad". Era el primer paso hacia la estigmatización del portador en función de sus preferencias sexuales. Este énfasis inicial en la categorización de la enfermedad, marcó considerablemente la construcción ideológica del sida. La segunda catalogación de la enfermedad fue necesaria cuando se conocieron casos donde la preferencia sexual no era determinante, como en los hemofílicos y los drogodependientes. Se definió, entonces, como la enfermedad de las cuatro haches: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos. En esta catalogación se encierran dos supuestos: la idea de que el origen del mal es exterior a la norma y que fue transmitido por una raza no blanca. A partir de este momento los medios de comunicación y la clase médica dieron al sida un tratamiento visual y verbal alarmista, deformado y tendencioso, reactivando metáforas tradicionalmente relacionadas con la estigmatización de los procesos patológicos.

El sida, pues, apareció ante la opinión pública no como cualquier otra enfermedad, más bien se la ha considerado una maldición, un castigo y una vergüenza para quienes la padecían.

Los primeros años se caracterizan por la ausencia de imágenes de los afectados. Cifras y estadísticas anónimas ajenas a la realidad personal de cada paciente, procedentes de los centros médicos, ocupaban las informaciones sobre el sida. Esta ausencia de imágenes se debía a la ignorancia y la escasez de información sobre la enfermedad, que despertó viejos conceptos como los de plaga y peste que produjeron represalias y aislamiento social para los afectados, consecuencia de un miedo irracional a la transmisión del virus.

Prácticamente hasta 1985 no llegan las primeras escenas de hospital en donde se ve al paciente examinado por un médico o aislado en la soledad de su habitación. La sensación de tristeza, de reclusión y desprotección se acentúa en muchas ocasiones por la desnudez del cuerpo enfermo o los rasgos físicos de un rostro demacrado, que denotan los avances de la enfermedad.

 

Las respuestas del arte a la crisis del sida

Para rechazar la carga negativa y culpabilizadora fue necesario “pensar la enfermedad” de una manera menos devastadora, desgranando las implicaciones de los usos metafóricos construidos, observando a quién benefician los conceptos más manejados en los medios de masas, la medicina, la sanidad, la educación y la política. Y esta tarea la han intentado realizar, entre otros, los artistas visuales. Algunos temas que han sido utilizados en sus trabajos son: la construcción ideológica de la enfermedad, el mal aprovechamiento de la industria farmacéutica, el tema del cuerpo como lugar de conflicto físico y representacional, la reflexión sobre los procesos personales e íntimos relacionados con esta enfermedad, la necesidad de la prevención, la dignificación de los enfermos y las reivindicaciones políticas.  Muchos de estos trabajos se caracterizan por la relación entre imágenes y palabras, el uso de imágenes encontradas, la documentación de manifestaciones, o el uso  de recursos publicitarios.

 

La artista Linda Troeller, supera el uso convencional de la fotografía incorporando documentación personal y textos. En algunos de sus trabajos transcribe trozos de diarios y mezcla diferentes tipos de imágenes en un mismo plano.


 
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Linda Troeller, TB-AIDS Diary. 1989.

Traducción del texto de la fotografía: infectado con

 

La caída del búfalo, símbolo de la América que ya ha desaparecido, la indígena, es elocuente por transmitir la idea de pérdida, del amargo sabor de la derrota. Un sentimiento ampliamente compartido en la comunidad artística estadounidense, muy afectada por esta enfermedad. El norteamericano David Wojnarovicz, realiza una fotografía en blanco y negro, en la que se puede ver una manada de búfalos en el momento de despeñarse por un precipicio.

 

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David Wojnarovicz, Untitled (Buffalo), 1988-98

 

La necesidad de hablar e introducir la prevención en el ámbito más íntimo de nuestras vidas es lo que Jesús Martínez Oliva nos muestra en una instalación realizada en 1992, en la que podemos encontrarnos con camas y toallas cuyas cenefas están compuestas de fundas de condones, un argumento que invita a la reflexión, insistiendo en la necesidad del sexo seguro.


 

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Jesús Martínez Oliva, Sin título, 1992.

 

Algunos trabajos han intentado neutralizar las metáforas negativas construidas en torno a esta enfermedad, como por ejemplo las que realiza Javier Codesal en 1993, una serie de imágenes en las podemos ver la figura de un hombre de espaldas cuyo cuerpo esta lleno de una especie de machas, que hacen referencia al Sarkoma de Kaposi, pero que en vez de erupciones en la piel son rosas las que parece que florecen en el cuerpo. Una imagen que intenta neutralizar otras que se mostraban en esta época y que parecían contarnos el final irremediable y trágico de esta enfermedad. Aquí este artista nos ofrece una imagen llena de esperanza.

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Javier Codesal, Días de Sida, 1993.

 

La complejidad de esta enfermedad radica en que ha cuestionado muchos de los mecanismos establecidos en nuestra cultura occidental. El poder de la medicina y la farmacología para curar las infecciones de transmisión sexual hasta la aparición del VIH/Sida, queda cuestionado ante una enfermedad en la que, al menos hasta 1996, no tenía un tratamiento efectivo. La impotencia, una pieza de Pepe Miralles en la que, desde una estructura metálica que simula un habitáculo, cuelgan de cada una de las siete barras, que simbolizan los siete días de la semana, dos goteros que van desparramando su contenido en el suelo, nos habla sobre la inutilidad de ciertos tratamientos y sobre la impotencia y el esfuerzo de muchos enfermos para buscar una solución a su dolencia.

 

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Pepe Miralles, La impotencia, 1996.

 
Pocos son los artistas españoles que han hecho publica su seropositividad. Pepe Espaliú, no solo lo dijo públicamente, sino que realizó una obra paradigmática, tanto por su carga política, sino también por la sutileza y la ambivalencia semántica y simbólica de sus piezas y dibujos. El trabajo que más transcendió a la opinión pública fue la acción Carrying. Literalmente Carrying significa transportar, metafóricamente se usa para expresar la acción humanitaria que consiste en asistir a enfermos terminales de sida. Para realizar esta acción en el espacio público se diseñó un trayecto segmentado en distancias iguales, cada una de las cuales era recorrida por una pareja de participantes voluntarios que transportaba un enfermo de sida, en este caso el mismo artista. Éste va pasando de una pareja a otra, estableciéndose una cadena humana y, como si de un relevo se tratara, va avanzando descalzo, sin tocar en ningún momento el suelo. Este trabajo se realiza con la idea de romper el silencio y nombrar la enfermedad. Mientras Pepe Espaliú va pasando de los brazos de una pareja a los de otra, se va construyendo una metáfora inquietante: como transitar descalzo, con el cuerpo abierto, en un mundo como el nuestro. La acción habla del apoyo y de la solidaridad en una sociedad que tiende, cobardemente, a excluir, marginar e incluso ocultar a los afectados.


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Pepe Espaliú, Carrying, 1992.

 

Esta enfermedad nos coloca ante una relación problemática con nuestros propios fluidos y los de los que nos acompañan sexualmente. Y de la misma manera que la masturbación puede considerarse una forma de exploración y aprendizaje de nuestro placer potencial, reconociéndonos a la vez que nos recorremos, el enfrentamiento con los propios fluidos se entiende, en este vídeo de Águeda Bañon, como un reconocimiento y una reconciliación con la propia realidad, en el contexto de una nueva relación que una persona diagnosticada seropositiva ha de establecer con su cuerpo. En un único plano secuencia podemos ver una imagen cuyo rostro queda parcialmente fuera. Con una cuchilla de afeitar se provoca una herida en la parte delantera del hombro que, una vez que empieza a sangrar, es lamida en una especie de ritual onanista. La sangre aloja el VIH y se vuelve a introducir en los fluidos vitales por medio de la lengua. Una circularidad buscada del fluido sanguíneo, entendida por la artista como un nutriente.


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Águeda Bañón, El tajo, 1996

 

Algunos artistas han reflexionado sobre las vivencias que esta enfermedad ha introducido en las relaciones humanas. Desalojo es una pieza de 12 fotografías, realizada por Pepe Miralles, en las que se recoge una serie de imágenes que son fruto de la experiencia del vaciado y limpieza de la casa de un amigo fallecido. Este trabajo es una reflexión sobre la muerte, lo que dejamos y el proceso de desalojo como metáfora del irse.

 

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Pepe Miralles, Desalojo, (Serie de 12 fotografías), 1995.

 

La construcción de una etnografía del sida, ha sido una preocupación en los trabajos de Pepe Miralles. Ajuares es la última consecuencia de la recopilación de objetos usados por un enfermo para transitar por su dolencia. Goteros, jeringuillas, agujas, gasas, pastillas, calmantes y termómetros, forman parte del ajuar que entonces se utilizaba en un estado patológico como éste. Con todo este material metido en vitrinas de madera se forma un cuerpo etnográfico que a la vez es universal y a la vez es el de una persona concreta.


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Pepe Miralles, Ajuares, 1997.

 
El activismo artístico

La incidencia de esta enfermedad en el mundo artístico ha ido mucho más allá de la celebración dolorosa o la solidaridad con los enfermos. Ha supuesto la consolidación de lo que se ha llamado activismo artístico, que ha generado un modelo de intervención pública que establece una serie de tácticas y métodos que están siendo utilizados actualmente por otros grupos activistas. El activismo artístico surge así de una unión del activismo político con las tendencias estéticas democratizadoras originadas en el conceptual de finales de los 60 y principios de los 70 que nos ofrecieron una crítica a la incapacidad del sistema artístico para generar una obra que escape de la tradicional esfera del arte, divorciada de la vida real.

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Act Up, New York, 1988

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Imagen distintiva de Act Up

Traducción del texto del cartel:SILENCIO=MUERTE

 

Esta práctica artística ha centrado su objetivo en las denominadas políticas de la representación, utilizando técnicas basadas, fundamentalmente, en la apropiación de imágenes preexistentes, en la intervención temporal (tanto en medios de comunicación como en espacios de uso público), en copiar las técnicas de los medios de comunicación dominantes (utilizando vallas publicitarias, carteles, publicidad en autobuses), estableciendo métodos colaborativos de ejecución, etc.

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Act Up. Cartel, 1985.

Traducción del texto del cartel: El gobierno tiene sangre en las manos. Una muerte de sida cada media hora.

 

Uno de los métodos mas utilizados por el activismo artístico es el  distanciamiento que se basa en la elección de formas, ideas o acontecimientos existentes y cambiarles su representación usual. La perturbación que se produce es eficaz en la medida que durante algún tiempo se mantiene una confusión sobre algo que no encaja bien. Esta confusión facilita al observador cierta distancia que le permite desarrollar una visión crítica frente a los modelos usuales de representación. Los carteles políticos o la publicidad constituyen objetivos especialmente apreciados para acciones de este tipo. Un trabajo de Gran Fury puede ejemplificar este método. Un conocido cartel que conjuga texto e imagen ha sufrido un cambio en el texto que lo resitúa en otro lugar. Este cambio tiene que ser bastante sutil para que el original siempre sea reconocible. Este tipo de trabajos cuestionan el estatus de las categorías artísticas, así como el concepto de autoría, difícil de deslindar cuando se trata de un arte comunitario.


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Gran Fury, Cartel para autobús, 1989.

 

Traducción del texto del cartel: Besar no mata. La codicia y la indiferencia si.  

 

 

 

 

 

 

 

 

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